viernes, 4 de marzo de 2011



                                                          
                               Ahora que es Carnaval

Detrás de la puerta de entrada a mi casa, justo a un costado de la pared cuelga una máscara, con un clavito no más; regalo de mi madre traído de Italia.
Entre tantas mudanzas en este último tiempo, opté por dejarla ahí, así todo aquel que llega a casa y sienta la necesidad de DEJAR LA SUYA, lo haga sin apuros, sin vergüenza.
Ojalá consiga una buena colección y que sea porque nadie quiera volver a llevársela. 
También está la opción de volver a buscarla, si uno se encuentra en aprietos o que se yo… cada uno sabrá.
Está bien andar sin careta, o máscara como quieras, te hace sentir más liviano, auténtico, con virtudes y carencias; es decir imperfecto como todos.
Ahora que empieza Carnaval, es un buen momento para reflexionar y atreverse a sacar la careta.

                                                                 
P.D. Debo confesar que antes de estar ahí, la máscara colgaba de la puerta del baño. Por algo se empieza. (c)